• ELN. Daniela Ortiz

Tiroides e hipotiroidismo


El sistema endócrino se encarga de mantener el equilibrio químico y controlar el funcionamiento de diferentes órganos participando en el correcto desarrollo y crecimiento corporal, metabolización de nutrientes, función sexual, etc. todo esto por la producción y regulación de hormonas localizadas en diferentes partes cuerpo conocidas como glándulas, siendo la tiroides una de estas.

La glándula tiroides se caracteriza por tener forma de mariposa y se ubica en el cuello justo por enfrente de la tráquea y arriba de la clavícula. Las hormonas producidas por esta glándula son esenciales para regular el metabolismo de nutrientes, estas son tiroxina (T4) y triyodotironina (T3).

Las enfermedades que se producen debido a una alteración de estas hormonas son:

Hipotiroidismo: deficiencia de hormonas tiroideas y aumento de hormona tiroideo estimulante (TSH). Ocasionada principalmente por tiroiditis de Hashimoto y deficiencia del consumo o absorción del yodo.

Hipertiroidismo: secreción excesiva de T3 y T4.

Ambas alteraciones son conocidas como autoinmunes, es decir, que el propio sistema inmunitario ataca a las células sanas, sin embargo, también existen otros factores de riesgo que pueden desencadenar alguna de estas tales como:

  • Otras enfermedades endocrinas (enf. de Graves en hipertiroidismo, enf. de Cushing, síndrome metabólico, DM2, desordenes de hormonas sexuales, etc.)

  • Enfermedades del sistema inmunitario (lupus, DM1, alergias, etc.)

  • Ser mujer

  • Consumo de hormonas sintéticas

El medico es el responsable de mandar la solicitud de los laboratorios necesarios, después de haber realizado un examen físico completo y que el paciente presente algún factor de riesgo para poder diagnosticar alguna de estas patologías o hacer un diagnóstico diferencial (puede ser otra alteración metabólica u hormonal).


HIPOTIROIDISMO

El hipotiroidismo tiene una prevalencia de 1-8% en México, siendo 10 veces más frecuente en mujeres que en hombres y presentando mayor riesgo si son mayores de 60 años.

Esta patología también puede surgir como consecuencia del tratamiento para hipertiroidismo debido al uso de medicamentos o yodo radioactivo que contribuye a disminuir las hormonas tiroideas, otra de las causas es la extirpación de tiroides para disminuir o detener esta sobreproducción de T3 o T4 principalmente, por lo que una vez extirpada los pacientes deben consumir hormona tiroidea artificial (T4 sintética) de por vida para mantener niveles “normales”.

Entre los signos clínicos más frecuentes se encuentran:

  • Heces duras o estreñimiento

  • Aumento de peso

  • Sensación de frío (usar un suéter cuando otros están usando una camiseta)

  • Fatiga o sentirse lento

  • Períodos menstruales abundantes o irregulares

  • Dolor muscular o articular

  • Palidez o piel reseca

  • Tristeza o depresión

  • Cabello o uñas quebradizas y débiles

  • Debilidad

Los pacientes con diagnostico médico tiene que llevar tratamiento farmacológico de por vida con levotiroxina el cual tiene que ser preescrito por su médico y es importante realizarse pruebas de laboratorio cada 6 meses o mínimo una vez al año.

El hipotiroidismo no es prevenible ni tiene una cura específica debido a las diversas etiologías, por lo que el tratamiento médico en conjunto con un buen estado nutricional y cambios en el estilo de vida son los pilares para evitar complicaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes.


Tratamiento no farmacológico

El tratamiento nutricional es pieza clave debido a que uno de los principales signos de esta enfermedad es el aumento de peso si no se lleva un tratamiento farmacológico adecuado.

  • Consumo de yodo de acuerdo a la ingesta diaria recomendada sin excederse ya que también puede ser contraproducente.

  • Incluir alimentos ricos en ácido fólico, B12 y minerales como hierro, potasio y zinc.

  • Realizar de 5 a 7 comidas al día. (3 fuertes y 4 colaciones)

  • Consumir la comida de manera consciente, dedica aprox 30 min.

  • Incluir frutas y verduras ricas en vit. C para mejorar la absorción del hierro.

  • Combinar cereales con leguminosas para mejorar la calidad de las proteínas.

  • Disminuir el consumo de carnes rojas y grasas saturadas.

  • Aumentar el consumo de grasa insaturada (cacahuates, almendras, semillas de girasol, aceite de oliva, etc.)

  • Controla el consumo de alimentos bociógenos, ya que impiden la absorción del yodo, estos son principalmente crucíferas: brócoli, calabaza, berenjena, cebolla, coliflor, zanahoria, nabo, etc. Se pueden consumir en cantidades moderadas y muy bien cocidos para inactivar el efecto de estos ante el yodo.

  • Consume suficiente agua natural.

  • Evitar el consumo de bebidas gaseosas y azucaradas.

  • Evitar alimentos ultraprocesados.

  • Evitar embutidos y enlatados.

  • Realizar al menos 30 min. de actividad física al día.

  • Controlar las situaciones de estrés.

ELN. Sofía Fernanda García Arriaga

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