• ELN. Daniela Ortiz

Resistencia a la insulina

“No se puede juzgar a un hombre por sus

cualidades, sino por el uso que hace de ellas.”

- Jean-François Marmontel

Ya sea por tradición cultural/culinaria o por costumbres heredadas en la forma de alimentación, la mayoría de los mexicanos “tienden” a seguir un modelo de alimentación con base al patrón de dieta occidental. La cual se caracteriza por una alta ingesta de carne roja, alimentos procesados, lácteos y elevadas cantidades de jarabe de maíz de alta fructosa, combinado con un bajo consumo de frutas, verduras y granos integrales. Según un estudio hecho por el Gabinete de Comunicación Estratégica, 36.6% de los mexicanos prefieren alimentos dulces. Esto ha causado que México se convierta en uno de los países con más alta prevalencia de sobrepeso y obesidad entre su población. Con la obesidad vienen enfermedades como la diabetes tipo 2, pero antes de eso, aparecen condiciones como la resistencia a la insulina y la prediabetes.

La insulina es una hormona producida por el páncreas que ayuda al azúcar (glucosa) en la sangre, a ingresar a las células de los músculos, la grasa y el hígado, donde se utiliza como energía. La glucosa se obtiene de los alimentos, el hígado también puede producir glucosa cuando el cuerpo la necesita, por ejemplo en ayunas. Cuando los niveles de glucosa en la sangre aumentan después de comer, el páncreas libera insulina en la sangre y reduce la glucosa, para mantenerla en un rango normal. Este es un ejemplo de un sistema de homeostasis, en donde el cuerpo trabaja para mantener las condiciones internas, físicas y químicas constantes y en condición de funcionamiento óptimo. Al desarrollarse una resistencia a la insulina las células de los músculos, la grasa y el hígado no responden a la insulina y no pueden utilizar la glucosa de la sangre para obtener energía. Para compensar, el páncreas produce más insulina y con el tiempo, los niveles de azúcar en sangre aumentan.

Las personas con más probabilidad de desarrollar resistencia a la insulina, son aquellas que tienen factores de riesgo genéticos o un estilo de vida que aumenta la probabilidad de desarrollarla.

Los factores de riesgo son los siguientes:

  • Sobrepeso u obesidad.

  • Tener 45 años o más.

  • Tener un padre, hermano/a con diabetes.

  • Ser de etnia afroamericana, nativa de Alaska, india americana, asiática americana, latina, hawaiana nativa o isleña del Pacífico.

  • Estilo de vida sedentario.

  • Presión arterial alta e hipercolesterolemia.

  • Historia de diabetes gestacional (diabetes durante el embarazo).

  • Antecedentes de enfermedades cardíacas o accidente cerebrovascular.

  • Síndrome de ovario poliquístico.

Además de los factores de riesgo, hay ciertos medicamentos (glucocorticoides, algunos antipsicóticos y algunos medicamentos para el VIH), trastornos hormonales (síndrome de Cushing y la acromegalia) y trastornos del sueño (específicamente el apnea del sueño) que pueden contribuir a la resistencia de insulina.


Los factores principales que contribuyen al desarrollo de la resistencia a la insulina, son el exceso de peso e inactividad física. Se cree que la obesidad, especialmente un exceso de grasa visceral (la grasa en el abdomen y alrededor de los órganos) es una causa principal de resistencia a la insulina. Se solía creer que el tejido graso era solamente para almacenar energía, pero estudios han demostrado que la grasa visceral puede producir hormonas que contribuyen a la inflamación crónica del cuerpo. Esta inflamación puede jugar un papel negativo en el desarrollo de la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.


Se ha encontrado que una medida de cintura de 102 cm o más para hombres y 88 cm o más para mujeres, está relacionada con la resistencia a la insulina. Esta regla aplica incluso si el índice de masa corporal (IMC) se encuentra dentro del rango normal.


¿Cómo medir la circunferencia de la cintura?

  1. Use una cinta métrica que no este vieja o estirada.

  2. Intente hacerlo sin ropa. / Quítese la ropa.

  3. Parece con los pies separados al ancho de los hombros.

  4. Envuelva la cinta alrededor de su vientre, directamente contra su piel y exhale normalmente.

  5. La cinta métrica debe colocarse en medio de la parte inferior de la costilla más baja y la parte superior de los huesos de la cadera, aproximadamente en línea con el ombligo. Debe estar lo suficientemente flojo como para poder deslizar un dedo dentro de la cinta.

  6. Registre la medida de su cintura en centímetros.

Existe un fuerte vínculo entre la nula actividad física y la resistencia a la insulina. El ejercicio regular provoca cambios en su cuerpo que lo hacen más capaz de mantener equilibrados los niveles de glucosa en la sangre. El adulto promedio necesita al menos 150 minutos de actividad aeróbica moderada-intensa por semana, que son 30 minutos por día, 5 días a la semana. El ejercicio aeróbico es cualquier tipo de acondicionamiento cardiovascular, coloquialmente conocido como “cardio”. Esto incluye caminar rápido, nadar, correr o andar en bicicleta. También es necesario tener mínimo 2 días de fortalecimiento muscular, esto incluye: levantar pesas, ejercicios con bandas de resistencia, yoga, baile, abdominales, sentadillas y subir escaleras.


Desafortunadamente la resistencia a la insulina no tiene síntomas, los niveles de glucosa en la sangre no llegan a estar suficientemente altos como para tener una alerta que nos lo informe. Por esto, se recomienda hacerse chequeos médicos anuales, e incluir un estudio de laboratorio llamado: Química sanguínea, la cual incluye un análisis de la glucosa en la sangre y sirve para ver si los niveles están elevados. Pero lo más importante, es cambiar las herencias y costumbres familiares en el ámbito de la alimentación, para que México deje de ser el país líder con más alta prevalencia al sobrepeso y la obesidad.

Daniela Ortiz Quiñones

Estudiante de la Licenciatura de Nutrición

daniela@habitosinteligentes.com

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