¿Qué hacer después de la dieta keto?


El origen de la dieta cetogética surge a partir de 1921, como sugerencia de tratamiento no farmacológico para personas que sufren epilepsia, principalmente niños. La eficacia de este tipo de dieta es ayudar a conducir la actividades de la descarboxilasa del ácido glutámico, el cual induce la síntesis del GABA, un neurotransmisor que se encarga de inhibir la activación del impulso nervioso y que se ve alterado en este tipo de pacientes. Es por esto que se dice que la dieta presenta un efecto anticonvulsivo.


En cuanto al tratamiento de la dieta cetogénica para la pérdida de peso, se menciona que un aspecto importante es el efecto saciante que produce, ya que las proteínas y las grasas permanecen más tiempo en el estómago que los carbohidratos se busca obtener energía por medio de estas, y contribuye a estimular la liberación de colecistoquinina, hormona importante para suprimir el apetito.


Tipos de dieta cetogénica:


  • Dieta cetogénica clásica: el 90% de la alimentación se basa en grasas, un 7% en proteínas y solo el 3% carbohidratos.

  • Dieta rica en TCM (triglicéridos de cadena media): 70% grasa, 10% proteína y 20% carbohidratos.

  • Dieta Atkins modificada: 70% grasa, 25% y 5% carbohidratos.

  • Dieta de bajo índice glucémico: 45% grasa, 28% proteína y 27% carbohidratos.


Es importante destacar que no todas las personas pueden llevar a cabo este tipo de dieta y no es una dieta que sea sostenible a largo plazo ya que existe evidencia de que si se implementa a largo plazo el peso perdido se puede recuperar con el tiempo, además de que al ser una dieta muy restrictiva puede causar alteraciones metabólicas y al estado de salud en general.


Efectos adversos:

  1. Aporte disminuido de vitaminas y minerales ya que no se cubre el requerimiento diario (debido a poco consumo de frutas y verduras).

  2. Estreñimiento crónico debido a limitado consumo de fibra.

  3. Alteraciones gastrointestinales: vómitos, dolor abdominal, diarrea y trastornos del gusto.

  4. Deshidratación y pérdida de electrolitos, por la selectividad de alimentos en la dieta.

  5. Efecto de “gripe cetogénica” durante las primeras semanas ya que el cuerpo se adapta a usar las cetonas como fuente energética.

  6. Presencia de cálculos renales, esto debido al exceso de cuerpos cetónicos y la acidificación del pH urinario.

  7. Efectos perjudiciales en el perfil lipídico, aumento de colesterol total, triglicéridos y colesterol LDL “malo”, esto puede causar lesiones ateroscleróticas.

  8. Aumento de TNFa, factor de riesgo de inflamación vascular (lo que puede aumentar el riesgo de infarto cardiaco).

  9. Se puede inducir hepatoxicidad por déficit de carnitina, ya que esta se utiliza más para oxidar las grasas, además de que no se ingiere en la misma cantidad que con una dieta normal.

  10. Prurito pigmentoso (trastorno de la piel que causa inflamación).


Es importante evaluar el historial clínico y dietético de cada paciente con el fin de brindar un seguimiento adecuado menor a 3 meses en caso de que quiera implementarla.


¿Qué ocurre cuando se llega a la meta? ¿Cómo volver a una dieta normal?


Regularmente, las dietas restrictivas tienden a llegar a una “meta” de pérdida de peso, sin embargo, después de cierto tiempo el peso se recupera e incluso puede incrementarse.

El cuerpo tiene que adaptarse a cada cambio que tu hagas en relación con la alimentación.


Para reintroducir los carbohidratos a la alimentación es importante contar con el apoyo de un nutriólogo, ya que se debe hacer de manera progresiva, con el fin de que el cuerpo los vuelva a consumir y aprovechar poco a poco y no se almacenen como grasa.


¿Cómo comenzar?

  • Aumentar poco a poco la cantidad de carbohidratos de tu dieta, por ejemplo, si tenias un consumo de 30g. De carbohidratos (dieta keto muy baja en carbohidratos), se debe comenzar a incrementar a 50g. Posteriormente 80. Y así sucesivamente. La recomendación de una ingesta óptima de carbohidratos para que la energía sea utilizada y mantener un correcto estado cognitivo es de mínimo 130g. al día en una dieta normal.

  • Comenzar a incluir frutas y verduras con bajo índice glucémico, de preferencia en el desayuno para utilizar esa energía en el trascurso del día.

  • Posteriormente incluir carbohidratos complejos (cereales integrales, leguminosas etc. ricos en fibra) evitando los carbohidratos simples (harinas y azúcares refinadas) con el fin de mantener los niveles de glucosa estables. Se recomienda introducir grasas buenas que aportan también una cantidad adecuada de carbohidratos como los frutos secos: nueces, cacahuate, semillas de girasol, etc.

  • Evitar consumir de manera habitual alimentos con azúcar añadida, opta por opciones naturales o endulzadas con edulcorantes cuidando la cantidad.

En ocasiones los niveles de glucosa en sangre podrían elevarse al inicio, pero al volver a una dieta completa de manera progresiva también se deben de normalizar, utilizando los carbohidratos como fuente principal de energía. Es probable que se recupere un poco de peso pero no debe de causar preocupación si la alimentación se lleva a cabo de manera correcta.


Si estás llevando a cabo una dieta keto el beneficio que puedes tener es que comenzarás a superar la necesidad de consumir alimentos dulces, y de esta manera es más sencillo adaptarte a una dieta completa sin necesidad de restringir totalmente los carbohidratos, disfrutando tu relación con los alimentos.



LN. Sofía Fernanda García Arriaga

sofia@habitosinteligentes.com






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