¿Cómo influyen las emociones con mi alimentación?

Actualizado: 6 de jun de 2019

Los hábitos de alimentación y la elección de alimentos está íntimamente relacionado con las emociones. Es cierto que cuando eliges alimentos que no aportan un buen valor nutricional puedes llegar a sentirte mal, pero es igual a la inversa, al momento de sentirte mal ya sea triste, enojado, preocupado o estresado, influye mucho en la elección de alimentos que harás.



Se ha observado que la vergüenza y la culpa son las emociones que pueden tener una mayor incidencia negativa en la dieta.

Igualmente, la prohibición hacia ciertos alimentos, genera un mayor riesgo de atracón, ya que esto fija mayor obsesión con la comida.


La razón por la que las personas que presentan problemas emocionales suelen buscar alimentos para sentirse mejor es porque muchos contienen triptófano, un aminoácido que provoca la liberación de serotonina.


Los niveles bajos de serotonina se asocian a la depresión y dan por resultado efectos negativos en el organismo como angustia, tristeza o irritabilidad.

Existen diversos factores que van a ayudar a identificar si el hambre es emocional o fisiológica:


En cuanto al hambre emocional, aparece de manera repentina y se siente urgente, causa específicos antojos como pizza, chocolate o helado, comes más de lo que comerías normalmente y te sientes demasiado lleno, además de dejarte sentimiento de culpa. Esta puede provocarse por un estado de aburrimiento, ansiedad, tristeza o preocupación.



Estas emociones negativas pueden estar relacionadas con dietas muy estrictas en las que prohíben muchos de tus alimentos favoritos, eso no es correcto, el momento de alimentarse tiene que ser placentero y positivo. El tener una lista de alimentos prohibidos, solo va a desencadenar atracones, ansiedades y antojos muy intensos. Es muy común que las personas piensen que tener una dieta demasiado estricta va a solucionar el problema, pero esto solo va a provocar un ciclo de fracasos en tu alimentación


El hambre fisiológica aparece de manera gradual y puede posponerse, lo satisfaces con cualquier tipo de alimento, una vez que te sientes lleno puedes parar de comer y causa satisfacción, además de no sentir culpa.


En algunas ocasiones cada una de tus emociones se refugia en la comida, pero cuando esto se convierte en un hábito es muy difícil pararlo y es cuando se empieza a depender de la comida para satisfacer nuestras necesidades emocionales.


Al momento de saborear los alimentos, el cerebro secreta varias sustancias que producen placer como la dopamina.

Esta recompensa es muy poderosa y tu cerebro buscará cualquier oportunidad para comer ese alimento que te produce placer y se complica más cuando el cerebro asocia este alimento con una emoción o sensación negativa.Comer emocionalmente nos conduce al sobrepeso u obesidad y en otros casos a desarrollar otros trastornos alimenticios, que pueden perjudicar a nuestra salud.


Por eso te damos estas 5 recomendaciones que pueden ayudarte:


1. Cambia esa rutina que te hace daño, por alguna otra que te genere la misma recompensa, pero que sea saludable.


2. Cuando sientas el impulso de comer, distrae tu mente con otra actividad, como dar un paseo, realizar actividad física o meditar.


3. Identifica cual es la rutina o hábito que quieres cambiar, piensa exactamente lo que te motiva a empezar a comer, por ejemplo que emoción persona o situación y toma acción.


4. Respira profundo, escucha música que te relaje y te inspire o dibuja.


5. Llama a algún amigo/familiar por teléfono y cuéntale como te sientes.


La única forma de cambiar la rutina de comer emocionalmente es reconociendo que te motiva a hacerlo y buscar otra rutina que te permita obtener la misma recompensa, así te sentirás bien tanto fisicamente como mentalmente



13 vistas

#EligeInteligente

  • Spotify_HabitosInteligentes
  • HabitosInstagram
  • Facebook Habitos
  • Twitter Habitos

©2020 Hábitos Inteligentes.